En la penumbra, cuando el sonido de la gaita comienza a abrir paso entre el humo y el fuego, despierta uno de los rituales más antiguos de la tradición gallega. La queimada se convierte entonces en un viaje al corazón del imaginario celta, donde la música, el misterio y la fuerza de los elementos envuelven a todos los presentes.
Un enigmático monje irrumpe en escena acompañado por el eco ancestral de la gaita, guiando a los asistentes hasta el altar donde dará comienzo el rito. Sobre el pote de barro, el fuego cobra vida lentamente mientras el brebaje arde y las llamas iluminan la noche con destellos azulados y dorados.
Cuando el conxuro comienza a pronunciarse, el ambiente se transforma. Los versos ancestrales invocan la protección frente a las meigas, los malos espíritus y todo aquello que perturba el alma. Los asistentes pasan a formar parte del ritual, acompañando con su voz y presencia una ceremonia cargada de simbolismo, tradición y misticismo.
El crepitar del fuego, el aroma de la queimada y el sonido de los instrumentos tradicionales gallegos crean una atmósfera hipnótica que transporta a otro tiempo, a una Galicia de leyenda donde lo mágico y lo real conviven alrededor de las llamas.
Una vez concluido el conjuro, la queimada se reparte entre los presentes como símbolo de purificación y unión. Entonces, la solemnidad del rito deja paso a la celebración, y la música tradicional gallega llena el espacio con un carácter más festivo, invitando a compartir la alegría y la esencia de nuestra tierra.
El proceso de preparación de la queimada es una parte esencial del espectáculo. Mientras se recita el conjuro, se vierte el aguardiente en una cazuela de barro y se añade azúcar, café, corteza de limón y granos de café. Luego, se prende fuego al aguardiente, creando una llama que purifica el brebaje. Durante este proceso, los músicos interpretan música gallega con instrumentos tradicionales, creando un ambiente mágico y festivo.
Durante el espectáculo de queimada, los músicos interpretan música gallega con instrumentos tradicionales como la gaita, el tambor y la pandereta. La música acompaña el proceso de preparación de la queimada y crea un ambiente festivo y emocionante.
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